Burgos, 29 de octubre al 1 de noviembre de 1999
Sumario
ASAMBLEA DE EXPERIENCIAS
CONFERENCIAS
LA NOVEDAD DE SER PERSONA. Mariano Crespo
UNIVERSIDAD PARA UN NUEVO HUMANISMO. Lorenzo Leuzzi
MESA REDONDA
LA MANIPULACIÓN DEL HOMBRE. Edualdo Forment
MANIPULACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Santiago Martín
LA MANIPULACIÓN DEL HOMBRE. José López Díaz del Corral
COMUNICACIONES
DESCRIPCIÓN MORFOTÍPICA DEL HOMO SAPIENS SAPIENS Y SU COMPARACIÓN CON LOS HOMÍNIDOS. María Gonząlez
LA ARQUITECTURA AL SERVICIO DEL HOMBRE. AA. VV.
ASAMBLEA DE PROYECCIONES
CLAUSURA
Un
hombre para la eternidad. Con este título inmortaliza el cine la figura de Tomás
Moro.Una biografía que constituye un grito por el estado del derecho y por la santidad
laical. Un hombre, que Juan Pablo II ha escogido como modelo y patrón para sus homólogos
los políticos.
Sir Tomás Moro no fue monje, aunque en
su juventud se gestionó seriamente esta vocación. Casado dos veces por enviudar la
primera, constituyo una familia de cinco hijos y varios amigos. La casa de Sir Tomás
supuso un lugar de posta para algunos grandes de su época. Entre ellos nos sorprende un
Erasmo que participaba de la amistad y acogida familiar en casa de los Moro en sus
viajes a Londres.
Hijo de abogado estudió leyes y se
especializó en los tratados comerciales. A pesar de que en los libros de texto se le
conozca más por sus escritos, como cuando escribe el tratado ideal en ' Utopía ', el
señor Moro dedicó uno de sus mayores esfuerzos a la educación dentro de casa. Enseñó,
incluso a sus hijas, el idioma culto de entonces, el latín. Fortaleció la de de sus
hijos y yernos con razonamientos, cuando se vivían momentos en que el protestantismo
comenzaba a expandirse por Europa. Canciller de Inglaterra, consejero de reyes y nobles,
no quiso claudicar de su fe ante los caprichos de un Enrique VIII. Laico comprometido con
su tiempo, dará su vida por defender los intereses de Dios y la paz de la propia
conciencia.
El reto de ser hombre que Santo Tomás
Moro testimonió, implica quererlo se para la eternidad. La Iglesia nos ofrece una gama
incalculable de santos, pero, así como sería ridículo que una bicicleta avanzara con
ruedas de tractor, cada cristiano debe elegir aquellos ejemplos que se asemejan al
compromiso que adquiere en su vida. El hecho de la figura de u político, esposo, padre de
familia y ciudadano comprometido esté en los altares, no es más que un grito que nos
llega desde el cielo: ”es posible!.
Gracias Juan Pablo II porque una vez
más nos pones barandillas a las escaleras de la santidad